El Respeto a Los Animales

Guillermo Laich y Marzia Molineris
25/08/2018 20:22

 

¿Quienes somos y quienes son los demas? La respuesta a esta pregunta no es solo una tarea mas, sino la tarea fundamental de la ciencia y la filosofia. El mundo de la Naturaleza es un libro que todos deberíamos aprender a leer.

 

 

Este articulo es esencialmente didáctico y va dirigido a una amplia gama de lectores. En ocasiones, y con el fin de mantener la mayor claridad, se ha repetido el mismo concepto mas de una vez y/o en mas de un contexto.

Todo el contenido va dirigido a hacer comprensibles, y en lo posible amenas, las ideas fundamentales que subyacen a nuestro respeto hacia los animales. Para ello hemos abusado conscientemente de la selección de conceptos y también de la simplificación de los mismos.

Por ello hemos de excusarnos ante los muchos para quienes solo repetiremos hechos perfectamente conocidos, pero quedaremos satisfechos si para algunos contribuye a precisar conceptos que alguna vez tenemos e incluso manejamos sin haber llegado a comprenderlos totalmente.

Objetivamente hablando, el termino “ciencia” corresponde a un conjunto de verdades lógicamente encadenadas entre si, de tal modo que formen un sistema coherente. La ciencia consiste en dos vertientes básicas: 1.- las ciencias del “cómo” (biología, física, etc.) y 2.- las ciencias del “por que” (filosofía). 
 
Las ciencias del “cómo” son las ciencias de la “comprobación.” Buscan explicar como se unen los fenómenos entre si y enunciar las leyes según las cuales diferentes motivos se hallan constantemente asociados entre si por coexistencia y/o sucesión de los fenómenos. Las ciencias del “como” son las ciencias de la naturaleza, también conocidas como ciencias experimentales. 
 
Las ciencias del “por que” son las ciencias de la “explicación.” Buscan determinar la causa propia o la razón propia de lo que es cada cosa. Esto equivale a decir que se refieren a la “esencia” de las cosas, sea esta real o ideal, para descubrir en ellas cuales son las propiedades o las consecuencias que de ellas derivan necesariamente. De esta manera, las ciencias del por que formulan relaciones esenciales en las que se expresan propiamente las leyes físicas, metafísicas, o morales de lo real, y cuyo conocimiento es principio de certeza perfecto.
 
Las “ciencias de la naturaleza” son aquellas que se ocupan de los hechos y fenómenos que impresionan nuestros sentidos, refiriéndose tanto a la materia no viva como a los seres vivos. Tales ciencias son conocidas como “ciencias fácticas,” ya que utilizan el criterio de demostrabilidad o evidencia, y complementan tal criterio con procesos de pensamiento basados en la inducción y la deducción. 
 
La “biología,” del griego “bios” (vida) + “logos” (estudio), corresponde a una “ciencia del como” y una “ciencia de la naturaleza.” Su campo de estudio concierne la vida y los seres vivos. El estudio de la biología se asemeja mas a la historia que a la física, ya que las calamidades, errores, y circunstancias favorables y desfavorables del pasado prefiguran decisivamente el presente.  
 
Llamamos “taxones” a las distintas formas biológicas. Las clasificaciones taxonómicas mas genéricas distinguen entre plantas y animales, o entre organismos cuyas células tienen un núcleo muy poco desarrollado y aquellos en los que el núcleo se presenta claramente diferenciado y posee una compleja estructura molecular. Los grupos taxonómicos mas importantes, y también mas complejos, son aquellos que han evolucionado mas recientemente. 
 
El termino “animal” proviene del latín  “animalis” que implica “ser animado.” Define un amplio grupo de organismos vivos, móviles, y sensibles que, biológicamente pertenecen al Reino Animalia o Metazoos. En conjunto poseen las siguientes características biológicas: 1.- no son plantas; 2.- son eucarióticos y multicelulares; 3.- son heterotróficos, dependiendo de otros organismos vivos para su sustento; 4.- no poseen pared celular como las plantas, las algas, y algunos hongos; 5.- poseen capacidad de movilidad voluntaria; 6.- los embriones cumplen la etapa de blástula; 7.- poseen órganos sensoriales especializados; y 8.- son capaces de responder ante estímulos del medio.
 
La “etología” es la rama de la biología y de la psicología experimental que estudia el comportamiento de los animales en sus medios naturales así como en condiciones de laboratorio. Al estudiar tal comportamiento en el medio natural, la investigación etológica se distingue de la conductual por centrarse en el medio controlado y artificial del laboratorio. 
 
El termino etología proviene del griego “ethos,” (costumbre) y “logos” (razonamiento, estudio, o ciencia). Los científicos dedicados a esta rama de la ciencia se denominan etólogos y estudian las características conductuales distintivas de un grupo determinado y cómo estas evolucionan para lograr la supervivencia del mismo en un determinado ambiente. Nos estamos refiriendo al comportamiento animal en su interacción con el medio en que vive. 
 
Los tres objetivos de la etología son: 1.- estudio de la conducta; 2.- estudio del instinto y relación con el medio; y 3.- estudio de las pautas que guían la actividad innata o la aprendida. De esta manera los etólogos estudian la agresividad, el apareamiento, el desarrollo del comportamiento, la vida social, la impronta (rasgo peculiar y distintivo que un animal o un ser humano deja en sus obras y que las distingue de otras), entre otros.
 
Una “especie” es un grupo de individuos que pueden cruzarse dando una descendencia fértil, situación que no se produce al cruzarse con organismos de otras especies. Los seres humanos, en virtud de pertenecer a una especie animal conocida como Homo Sapiens, forman parte de una área mas especifica y especializada de estudio de la etología, conocida como “etología humana.”
 
Homo Sapiens, del latín “homo” (hombre) y “sapiens” (sabio) es una especie del orden de los primates perteneciente a la familia de los homínidos. También son conocidos bajo la denominación genérica de: “hombres” – denominación que incluye al sexo femenino. 
 
Investigaciones recientes han dilucidado nuevos datos sobre este tema. En un articulo reciente, la publicación científica “Nature” describe como, en una cueva siberiana junto a las montañas de Altai, se hallo la primera hija genéticamente hibrida (Denisova 11 o Denny) – como se ha denominado a la joven - fruto de la unión sexual entre dos especies humanas próximas pero distintas: la neandertal y la denisovana. La secuencia genética hallada pertenece a una adolescente de 13 años de edad que vivió hace mas de 50.000 años en Siberia. 
 
Todo apunta a que los genomas de las dos especies mencionadas se separaron hace mas de 390.000 años, pero continuaron procreando en los territorios donde ambas especies compartían frontera. Según el paleoantropólogo español Juan Luis Arzuaga (1954-), los denisovanos serian la versión asiática de los neandertales. En la actualidad, todos los seres humanos pertenecemos a la especie Homo Sapiens, que significa “hombre sabio.”
 
Nuestros probables antecesores, el Homo Erectus y el Homo Habilis – ambos extintos – se clasifican como pertenecientes al mismo genero (Homo) pero a diferentes especies. 
 
Por otro lado, el termino Homo Sapiens Sapiens significa “hombre que sabe o piensa dos veces” y corresponde a una subespecie mas avanzada y especializada del Homo Sapiens aparecida hace unos 45.000 ó 100.000 años. Homo Sapiens Sapiens implica ser capaz de pensar o enfocar la consciencia en dos direcciones cualitativa y cuantitativamente distintas a veces de manera simultanea: 1.- una consciencia del mundo exterior; y 2.- una consciencia del mundo interior - o sea consciencia de la propia consciencia.
 
Los seres humanos actuales poseen capacidades mentales que les permiten inventar, extrapolar, aprender, utilizar estructuras lingüísticas abstractas complejas, utilizar la lógica y las matemáticas, crear escritura, componer música, hacer ciencia, y desarrollar tecnología. 
 
Por otro lado, y en semejanza a la dualidad alegría-tristeza existente en la típica tragedia griega, el ser humano es capaz de moverse a lo largo de un amplio y truculento espectro donde el bien y el mal y lo correcto y lo incorrecto aparentemente se posicionan en ambos polos. Tal movilidad permite al hombre concebir y ejecutar las mas feroces armas y despiadadas acciones contra otros organismos vivos.
 
No obstante, y a pesar de existir tal polaridad, todo apunta a que – en el ser humano - el bien y el mal no son extrínsecos. De ahí que la voz: “Homo homini lupus” significa “el hombre es el lobo del hombre.” Tal frase es citada con frecuencia haciendo referencia a los horrores de los que es capaz la humanidad para consigo misma. Tal locución fue creada por el comediógrafo latino Tito Maccio Plauto (254-184 a. C.) en su obra Asinaria.
 
A través de los años los etólogos han realizado muchos descubrimientos interesantes. Tales observaciones explican como entre los animales existen emociones y conductas que revelan valor, abnegación, miedo, odio, amor, crueldad, defensividad, indiferencia, y egoísmo, entre otras. Conductas, todas ellas, que nos hacen pensar en el comportamiento humano.
 
Si bien las gallinas no son muy aficionadas al agua, se adentran en el agua para proteger a los anadones (polluelos) que han adoptado. Las urracas son generosas e ingenuas y son aprovechadas por el cuco cuando este penetra en su nido y coloca en el sus propios huevos. Huevos que la urraca protegerá y empollara. Las hembras orangután son muy dulces y entregadas a sus hijos. Pero los hijos le demostraran fidelidad y cariño solo de acuerdo con la calidad y cantidad de la entrega de la madre hacia ellos. 
 
Las manadas de gorilas establecen una forma de vida en comunidad donde predomina la disciplina y exigiendo que cada miembro permanezca en su sitio. Existe una jerarquía donde los mas grandes y fuertes deciden y mandan sobre el resto. Por lo contrario, el oso pardo tiende a ser un animal poco sociable y permanecer solo. En raras ocasiones interactúa con los demás. El oso polar es un animal despectivo ya que recoge grandes bloques de hielo para luego lanzarlos desde cierta altura a las morsas subyacentes.
 
Los monos no son los animales que mas se parecen al hombre. Tal distinción corresponde a los delfines, que demuestran indicios de una relativamente avanzada inteligencia racional y emocional. Los delfines son mamíferos y poseen un refinado sentido de la interacción y la cooperación en comunidad. Cuando uno resulta herido, otro permanecerá a su lado para acompañarle y ayudarle si es necesario. Existen casos de duelo extremo en los cuales cuando uno de un pareja de delfines en cautividad fallece, el otro pierde las ganas de vivir y muere de tristeza e inanición al poco tiempo.
 
Los elefantes son animales extremadamente sensibles, además de muy unidos y solidarios entre si. En el momento del parto dos compañeras siempre permanecen al lado de la parturienta para ayudarla. La acarician con la trompa, la acompañan, e intentan suavizar su malestar. A todo esto, los demás elefantes adultos le rodean para protegerla. Cuando aparece el recién nacido, es rociado con arena por los demás para secar la humedad de su piel. Luego es sostenido de pie entre varios para que el joven elefante pueda dar sus pasos iniciales. Los mayores le parten la comida, siempre lo acompañan, y siempre hay una hembra adulta que se turna con otras para vigilarle.
 
Los perros y los gatos han heredado algunas de nuestras costumbres. En semejanza las costumbres humanas, los chimpancés a menudo se saludan con besos y abrazos, En caso de enfadarse, se desafían mutuamente mirándose uno al otro fijamente a los ojos. Como en los humanos, cederá o perderá el primero en bajarlos. No obstante, no son animales violentos, sino mas bien pacíficos. 
 
Se ha visto que los animales vienen al mundo dotados por la vía genética de ciertos recursos y habilidades. Saben nadar naturalmente, buscarse la comida en un bosque o pantano, u orientarse correctamente para encontrar un lugar de alojamiento. Pero otras habilidades son aprendidas debido a la influencia del medio ambiente en el cual se desarrollan y viven.
 
Todo esto constituye un proceso dual donde las formas vivas alternan entre dos polos: 1.- la información genética (instinto y/o intuición); y 2.- la información extragenética (aprendizaje y/o experiencia). Esto quiere decir que los animales – el hombre incluido - poseen información innata y adquirida. A diferencia del hombre, y en referencia a los animales, el acento es mucho mas pronunciado en la información genética innata que en la información extragenética aprendida.  
 
Nada en la biología tiene sentido sino se toma en consideración el concepto de evolución. Esto se debe a que la evolución biológica ha venido acompañada de un gradual incremento en la complejidad. De hecho, los organismos vivos suelen poseer marcadas variaciones en los grados de complejidad. El análisis del comportamiento de un organismo, es decir, en el numero de funciones que esta llamado a ejecutar en el curso de la vida, permite hacerse una idea de su grado de complejidad. 
 
Tal factor puede determinarse según el mínimo caudal de información que contiene el material genético correspondiente. Los organismos mas evolucionados y perfeccionados hoy existentes en la Tierra contienen un caudal de información, tanto genética como extragenética, mucho mayor que la de los demás complejos organismos que existieron hace ciento cincuenta o doscientos millones de años atrás. Sabiendo esto del mundo animal, intentemos comprenderlos en mayor profundidad.
 
Un lobo asustado lleva la cola baja y entre las piernas, un lobo inseguro y ansioso lleva la cola a media altura, y un lobo seguro y atrevido la lleva erguida hacia arriba. Cuando una gallina quiere advertir a sus polluelos que ha encontrado algo para picotear, emite un sonido agudo, y cuando es hora de dormir abre sus plumas. En ese momento los polluelos se colocan debajo de sus alas para recibir protección y calor.
 
El joven perro cachorro lanza un gañido pata llamar la atención, y para mantenernos alejados, el gato larga un bufido y se le ponen los pelos de punta. El orangután capturado no emite sonido alguno porque no quiere dar a conocer lo que sabe; los macacos se interesan por el placer sexual; y por su modo de comportarse, el chimpancé es el que mas se asemeja al hombre.
 
Los polluelos suelen poseer un rico vocabulario compuesto por ventidos diferentes sonidos; los patos carboneros solo disponen de dieciséis sonidos; y se sabe que el canto de la aves no es solo una expresión de alegría, sino también de rencor, celos, alarma, e incluso reconocimiento. Durante el vuelo en grupo, algunas ordenes se transmiten entre las aves según las posiciones que adopte la cola de la que va en cabeza.
 
La gracula religiosa es capaz de emitir sonidos que se asemejan al hablar de un ser humano. Esta procede de la India y repite frases enteras, canciones, y ciertos ruidos. En semejanza al perro y el gato este animal solicita constantemente la atención y el cariño de su amo y, además, prefiere la comunicación con humanos comunicarse a la de sus congeneres. Exige la presencia de su cuidador o amo, desea estar siempre acompañado, demanda mimos y caricias de forma constante, silba si el agua no se le cambia día a día, y su comida preferida es carne picada acompañada de fruta. 
 
Las ocas y los patos eligen a su pareja según el recuerdo de los compañeros de sus años de infancia. La primavera es la estación de los matrimonios y los apareamientos. Cada uno expresa sus sentimientos a su manera: los babuinos eligen compañeras adultas; la avoceta es una ave monógama, y su declaración, hecha con ostentación de plumas y un ceremonial de bodas significa que la relacion es “hasta que la muerte los separe.”
 
La lagartija macho se declara moviendo la cabeza hacia la hembra y el pavo real exhibe su gran y colorida cola abierta en abanico. El castor escribe una carta que cual deposita en una orilla del río. Coge trozos de barro, lo adorna con hierbas y hojas, y lo perfuma con una secreción glandular de color rojizo, que significa: “estoy aquí esperándote.”
 
El gallo de bosque difunde su invitación golpeteando con el pico; la gaviota real es discreta y después de un largo cortejo prepara su nido y ejecuta un rito conyugal. Después, y solo después, realiza su aproximación a su pareja. 
 
Por el contrario, el cangrejo corista asalta y maltrata a su pareja, la controla con sus pinzas y copula durante días. La araña viuda negra es mucho mas voluminosa que el macho y se aferra a el, lo tritura, y terminada la inseminación se lo come, lo mismo sucede con la mantis religiosa, que devora a su compañero sexual. La rana, el león, el caballo, y la mariposa campestre se parecen a nosotros, los humanos, ya que se hecha uno encima del otro. 
 
Con respecto a la capacidad para soñar y tener sueños vívidos, parece ser que los perros son capaces de tal. Mientras duermen suelen ladrar y moverse como si estuviesen activos en las imágenes del sueño. Lamentablemente hasta el momento actual no existen suficientes datos científicos para confirmar el alcance de tal hipótesis, pero tal hipótesis, o sea la pregunta de investigación del tema, resulta sumamente atractiva para futuras investigaciones al respecto.
 
Con respecto a la capacidad de expresión, es muy significativo el simbolismo inherente a las abejas. Todo apunta a que estas son capaces de manifestar un claro sentido de proximidad y lejanía tanto en espacio como en tiempo. 
 
Con respecto a la capacidad para planear con anticipación – o sea, para extrapolar el pasado o el presente hacia un tiempo futuro, y viceversa - solo podemos decir que ciertas formas de conducta animal no pueden explicarse a modo de simples reacciones inmediatas a un diversos estímulos externos.
 
Es sabido que todo animal que excava, construye un nido, o acapara un alimento, es capaz de extrapolar su situación actual hacia el futuro - y por lo tanto hacer algo que cumplirá una función de importancia en un tiempo futuro que aun no ha llegado. 
 
Es difícil afirmar si estos animales poseen consciencia de lo que están realizando. Hasta ahora no contamos con los suficientes datos como para emitir una respuesta bien fundamentada. No obstante hay muchas personas que tiene gatos en su casa y consideran que tales animales no solo piensan sino que también son capaces de planificar hacia el futuro. Es obvio que estamos hablando de proyecciones o extrapolaciones a muy corto plazo ya que existen grandes diferencias entre la capacidad para pensar (procesar datos), para extrapolar (proyectar), y simplemente responder reflexivamente a ciertos estímulos (reacción estimulo-respuesta). 
 
Es interesante observar como las grullas, cuando emigran, se disponen en una formación típica en “V.” Ahora bien, ¿corresponde tal formación a una elección estética, practica, o psicológica por parte de las grullas? Al parecer, tal formación les proporciona una cierta ventaja aerodinámica pero también es posible que las sientan una cierta satisfacción. Lo mas probable es que volando a en proximidad las unas de las otras, y con una fiel amiga a pocos centímetros del ala, el viaje resulte mas agradable y menos fatigoso.
 
Con tal actitud, quizás las grullas nos estén transmitiendo un concepto filosófico de cara a la vida en términos de que se: “se puede ir mas rápido solo, pero se va mas lejos acompañado.” 
 
Ahora nos toca plantear dos preguntas básicas: 1.- ¿existen ciertas experiencias que los animales pueden enseñar a los seres humanos?; y 2.- ¿existen similitudes y/o diferencias importantes entre el comportamiento de los animales y los seres humanos?
 
Si utilizamos la metáfora de la duración de un año como medida del tiempo de la evolución total de la Tierra, desde el día de la creación del planeta hasta la fecha actual, podemos afirmar que no existió vida desde el primero de Enero hasta el mes de Mayo – o sea durante 5 meses – casi la mitad del tiempo. Las primeras y mas simples formas de vida aparecieron en Mayo y los lagartos gigantes en Septiembre. El hombre recién hizo su aparición cuando tan solo faltaban veinte minutos para la medianoche del treinta y uno de Diciembre. 
 
Por lo tanto, el ser humano es, con gran diferencia, el ultimo en llegar al mundo animal y, por lo tanto, nuestra historia, lo mismo que nuestras capacidades alrededor de las cuales hemos construido un enorme cuerpo de cultura y conocimientos, apenas representa el vértice, la extremidad mas visible y precaria del enorme iceberg biológico que representa el mundo animal.
 
Ese enorme mundo es donde los animales viven sin conciencia ni capacidad de reflexión acerca de los conceptos de evolución, progreso, y avance individual, en respuesta a los estímulos del clima o del organismo. Y lo hacen obedeciendo principalmente a aquellos instintos e intuiciones naturales heredados y madurados a lo largo de millones y millones de años.
 
Esto es precisamente lo que ocurre con el salmón, cuando vuelve desde el mar a sus ríos, o con las exterminadas manadas de renos que se desplazan avanzando y retrocediendo a través de las grandes extensiones de clima frío del Canadá o Siberia. También sucede con las golondrinas marinas que cada año vuelan a lo largo de treinta y ocho mil kilómetros desde el Ártico al Antártico para después repetir el mismo viaje en sentido opuesto. 
 
A no ser que los hombres los destruyan, las aves, los peces, y los animales terrestres vivirán sus respectivas vidas adaptándose al medio en que viven mucho tiempo después de que el hombre desaparezca – probablemente por autoaniquilación - de la faz de la Tierra. En esencia, los animales tienden a ser fuertes debido a su mutua colaboración, tolerancia, y humildad, así como nosotros – los supuestamente avanzados humanos – manifestamos debilidad en función de nuestro orgullo, egoísmo, y soberbia.
 
Pero aun surgen adicionales preguntas que merecen respuesta. Sabemos que en épocas anteriores, según la Mitología, el ser humano y los animales se trataban de tu a tu y, de hecho, eran amigos. Con el paso del tiempo el hombre gradualmente cambio, paso de caminar horizontal en cuatro patas a caminar erguido solo dos, dejando libres sus brazos y manos para labores creativas. Lamentablemente también comenzó a faltar el respeto, a maltratar, y a explotar a los animales mas intuitivos pero menos astutos.  Ahora bien: ¿cuanta verdad hay en todo esto?
 
Los animales temen al hombre, y con absoluta razón. Se han visto obligados a abandonar su propio mundo y adaptarse a otras condiciones menos favorables. Nosotros, que pertenecemos a la especie humana, somos desconfiados y tememos a casi todo individuo que pertenezca a nuestra propia especie. Nuevamente: “para el hombre, el mayor peligro lo constituye el propio hombre.” 
 
En los animales parece ser que tal hecho no sucede. Las demás especies no se sienten constantemente inseguras, amenazadas, ni sujetas al riesgo de una agresión por parte de sus semejantes. Por el contrario, nuestro inmenso deseo de un tenor de vida cada vez mas elevado de riqueza y progreso tecnológico esta destruyendo a los animales mas rápidamente que las armas y las trampas. Esto sucede porque a medida que avanzan las ciudades, los pozos de petróleo, las fabricas, los puertos, y las autopistas, los animales se alejan al ver destruido su hábitat natural y sentir minada sus posibilidades de supervivencia.
 
El exterminio y la captura de aves migratorias con redes y otros medios, llevado al cabo en los países mediterráneos, y la caza de ballenas mediante el radar y arpones provistos de descargas eléctricas y/o explosivas, son procedimientos harto conocidas, así como moralmente inaceptables. Pero hay algo todavía mucho peor; en el transcurso de la explotación animal realizada para el inmediato provecho del hombre, se esta eliminando a los animales de la faz de la Tierra, a la vez que destruimos y consumimos sus recursos naturales. 
 
El concepto de “plaga” ha evolucionado con el tiempo desde el significado original que consideraba plaga a cualquier animal que producía daños, especialmente a los cultivos vegetales. Actualmente el termino debe situarse al mismo nivel que el concepto de enfermedad orgánica, entendiéndose por plaga una situación en la que un animal produce daños económicos, normalmente físicos, a intereses de las personas humanas en términos de salud, plantas cultivadas, animales domésticos, materiales, o medios naturales. 
 
Pues bien, la cantidad ingente de seres humanos que intentan vivir y sobrevivir en el mundo actual se ha convertido en una plaga. Cada hora se producen en el planeta 15.350 nacimientos frente a 6.420 muertes, con un crecimiento anual que supera levemente el 1.160%. En el tiempo que se ha empleado en leer estos datos han nacido en el planeta aproximadamente 370 personas.
 
Si la población mundial de seres humanos continua incrementando (en la actualidad supera los 7.500 millones de individuos) muy pronto volveremos a destruirnos los unos a los otros en una escala muy superior a la que jamás haya existido para cualquier otra especie a lo largo de la historia.
 
Y por ultimo: ¿significa todo lo anterior que para vivir y convivir, y para no turbar el equilibrio natural, la humanidad debería intentar dar un paso atrás volviéndose mas animal y menos humana, procurando volver de manera retrograda a formas mas primitivas semejantes a los animales?; es mas, ¿es de alguna manera posible que el ser humano, con su inteligencia superior, sea capaz de concebir y comprender el significado de semejante perspectiva?
 
Todo apunta a que la respuesta es un rotundo NO, y de hecho consideramos que la mente humana inmadura y poco cultivada es virtualmente incapaz de concebir y aceptar tanto la inmensidad como el peso de semejante concepto. En función de su cerebro y mente, y a diferencia de los animales inferiores, el hombre no puede vivir sin reflexionar, sin filosofar, sin crear ciencia, sin extrapolar, sin prever, sin recordar, y sin aplicar su capacidad de recursión – o sea, la habilidad específicamente humana de insertarse, de forma única o reiterativa, en el interior de sus propios pensamientos y el de los demás.
 
El ser humano no puede vivir sin una constantemente regocijarse en el ejercicio de una consciencia que le permita tan sofisticadas incursiones mentales. 
 
Todo apunta a que el hombre moderno no puede retornar, de forma retrograda, a un nivel de funcionamiento inferior. Pero si se desea evitar la autodestrucción de la especie humana – y todo apunta a que nos dirigimos en esa dirección - es necesario comprender y aceptar, en plena consciencia, lo que los animales han sabido y saben de una manera intuitiva e inconsciente: que el ser humano solo representa una de las muchísimas otras especies que pueblan la Tierra, así como la mas joven y ultima en llegar.
 
Hoy, gracias a bien referenciados estudios históricos y científicos, incluyendo los de Charles Darwin, ya no creemos que un ser supremo haya creado al hombre a su imagen y semejanza. También sabemos que no somos el centro del sistema solar, de la galaxia, o del universo. Somos un simple planeta – una pequeña roca color azul pálido flotando en el espacio - donde se dieron las condiciones idóneas para que surja la vida hace aproximadamente 3.800 millones de años. El ser humano – con todas sus virtudes y fallos - representa el resultado final de tal proceso. 
 
A pesar de todo ello el ser humano continua comportándose de una manera inmadura, altanera, y soberbia como si tuviera pleno derecho a disponer, de forma burda, irrespetuosa, y a su modo y gusto, del mundo y de las demás formas animales. Si nos consideramos los seres mas inteligentes y poderosos que existen sobre la Tierra, ¿no debería este solo hecho conferirnos la madurez, la visión, y la responsabilidad de asumir el cuidado, el control, la preservación, y el respeto hacia todas las demás especies animales?  
 
Charles Darwin (1809-1882), científico y naturalista británico, cerro de un portazo una previamente y mal percibida brecha entre los seres humanos y los animales. Su teoría de la evolución mediante la selección natural, aunque al principio frontalmente ridiculizada y rechazada, sirvió para cambiar la propia percepción del ser humano como elementos orgánicos creados por un diseño divino a considerarse otra forma animal derivada de animales anteriores en la escala evolutiva. En el ultimo análisis somos los seres humanos quienes derivamos biológica y evolutivamente de los animales que nos han precedido, y no viceversa. En función de ellos se define nuestra existencia.
 
De esta manera, Darwin abono el terreno para la consideración y el desarrollo de los derechos de los animales. Dado que los humanos son animales y poseen derechos humanos, de forma análoga los animales también deberían poseer sus correspondientes derechos. Depende de nosotros considerar y determinar cuales son tales derechos … y respetarlos. 
 
A no ser que tampoco el ser humano consiga armonizar su manera de pensar, sentir, y actuar según los dictámenes de este fundamental criterio de tolerancia y adaptación, el inexorable resultado final será la destrucción de gran parte de esa antigua y enorme montaña evolutiva que representa nuestra base biológica y existencial. Y si por inmaduros o soberbios lo hacemos así de mal, entonces acabaremos inevitablemente por destruir la montaña … y tambien a nosotros mismos.  
 
La decisión descansa en nosotros …
 

Añadir un comentario:

Nombre:

E-Mail: (no será público)

Comentario:

Enviar >>