El Hombre Cinico

Guillermo Laich
20/09/2026 18:03

 

 

Busto de Antistenes de Atenas (444 a.C. - 365 a.C.)

 

El cinismo equivale a una sustitución negativa de la mente humana en personas cognitivamente dañadas y emocionalmente desilusionadas.

 

 

Con o sin motivo, Vd. siempre discrepa, desafía, y lleva la contra al valor personal y profesional de los demás. Sus expresiones crean dudas y ponen en tela de juicio las experiencias, logros, titulaciones, e integridad de toda persona que se le acerca. Además, Vd. no cree en nada ni en nadie, especialmente con respecto a las intenciones y los méritos ajenos.

Vd. siempre encuentra fallos en los demás y nunca esta de acuerdo y/o satisfecho con ellos. Tampoco cree en la buena voluntad de los demás y considera que todos hacen las cosas para lograr algún fin egoísta o beneficio personal. 

En esencia, Vd. piensa, siente, y se comporta como una persona caradura, insolente, burlona, incrédula, irónica, sarcástica, pesimista, falsa, hipócrita, pendenciera, misantrópica que, además y de forma sistemática, desacredita todo y/o cualquier merito honesto y noble ajeno a su persona. 

Si su personalidad encaja en esta descripción Vd. es una persona cínica y su filosofía de vida es el cinismo. 

 

Desde hace decenas de miles de años, en el periodo Paleolítico superior (entre los años 40.000 y 10.000 a.C), nosotros, los seres humanos, con nuestra creciente habilidad para pensar y razonar, nos hemos cuestionado la dirección y el sentido de nuestra propia existencia. Fue ahí, a lo largo de los últimos 40.000, donde la filosofía comenzó a formar parte integral de nuestras vidas.

Toda filosofía representa un sistema integrado de existencia en base a una serie de preguntas y respuestas. Además, cada pregunta debería da origen a un dialogo inteligente sobre un tema determinado, más que sugerir que existen respuestas acertadas y desacertadas. 

Si su perfil filosofico representa el pensamiento, la actitud, y el comportamiento de la persona que hemos descrito al comienzo de este artículo, usted pertenece a la escuela cínica de pensamiento filosófico. 

Su forma de pensar cínica pone especial énfasis en la altanería, el desprecio, la autosuficiencia, y el ascetismo. El ascetismo es un estilo de vida basada en la renuncia voluntaria al placer material y el control de los deseos físicos para lograr purificar el espíritu o bien alcanzar la fortaleza interior. 

No obstante, y con el paso de los años, se originó la acepción moderna de persona cínica como aquel que actúa con falsedad y/o desvergüenza hacia los demás. 

En vistas de su forzada altanería, el cínico no cabalga elegantemente sobre la sabiduría, la cultura, y la fuerza espiritual, sino todo lo contrario.  En realidad, cabalga sobre la envidia, la amargura, el desprecio, la ignorancia, la fragilidad, la deshonra, y la debilidad. 

Al cínico las cosas del mundo aparentemente le resbalan y le son parcial o totalmente indiferentes, y representa un individuo tan desubicado como lamentable que conoce el precio de todo y el valor de nada. Además, considera que las acciones humanas son motivadas única y exclusivamente por el propio egoísmo e interés …  y nada más.

Teofrasto (371 a.C. – 287 a.C.), filósofo griego y discípulo de Aristóteles (384 a.C.- 322 a.C.), en su momento expreso lo siguiente: “El cínico es un hombre que cuando puede hacerlo, estafa y golpea, y ninguna actividad le repugna. Ladrón nato y habituado a las comisarías, a menudo se lo encuentra locuaz ..., a menos que se convierta en abogado de todas las causas, aunque sean las más inmorales e indefendibles. Aparenta, además, la altanería y la soberbia de un legítimo famoso, y no cuesta mucho desenmascararlo.”

El cinismo fue una escuela de filosofía fundada en Atenas en las cercanías del año 400 a.C. por Antistenes (444 a.C.- 365 a.C.), un discípulo de Sócrates (470 a.C. - 399 a.C) quien impartía enseñanzas sobre una moralidad dura y simple, así como un total y absoluto desprecio por el placer y el confort. 

Sus seguidores, liderados por Diógenes (404 a.C. – 323 a.C.), despreciaban toda forma de amistad o afecto humano por considerarla una expresión de debilidad. Su mordaz desprecio hacia la gente común les valió el nombre de cínicos, que en griego significa "parecido a un perro." 

El cinismo representa el producto de un medio sin tradiciones en el que nada ni nadie es respetado, siendo indiferente a toda convención, a todo conformismo, extraño a todo respeto humano, a todo artificio, e insensible a todas las seducciones y cortesías. Su pregunta fundamental es: "¿Que hay en esto para mi?"

Según las palabras del filósofo español José Ortega y Gasset, “Siendo la cultura un estuario construido para que en el circule la vida, queda, en ocasiones, vacío y hueco, como un caracol sin animálculo. Esta es la cultura ficticia, ornamental, y farsante. Cuando esto sobreviene, el instinto radical de vitalidad se revuelve sobre sí mismo, da unas cuantas embestidas a los tinglados de la cultura y propone a los hombres como salud el retorno a la naturaleza originaria más simple e inmediata. Eso es, precisamente, el cinismo, y esa su clara misión histórica y filosófica.”

Podríamos suponer que el cinismo es el largo manto protector, disfrazado de incredulidad e indiferencia, que tapa o esconde las emociones humanas. Ese cinismo que, aparentemente, sirve como escudo protector, en realidad solo sirve para corroer y destruir al propio cínico partiendo de su núcleo interno más fundamental. 

Es así como el típico cínico sistemáticamente destruye el amor, la amistad, los clientes, los colegas, cualquiera que se le acerque, e incluso a si mismo. También es así como el mismo cinismo, que el cínico supuestamente utiliza para protegerse, se vuelve contra el mismo y acaba por corroerlo y destruirlo.

Por lo general, todo cinismo es obra y resultado de un poderoso y original idealismo que ha resultado profundamente desengañado. Estamos hablando de una enorme desproporción existente entre el sueño idealista y la cruda realidad de la vida. Es así como en el núcleo existencial de todo cínico siempre encontraremos un idealista muy dolido y sumamente decepcionado.

Las preguntas a plantearnos ante una actitud y/o disposición cínica en los demás suelen ser sencillas y directas: 1.- ¿qué carencia psicológica intenta compensar el cínico: su altanería o su ineptitud?; 2.- ¿qué intenta potenciar el cínico: su miedo o su confianza?; y 3.- ¿Qué intenta lograr el cínico: ser destructivo o ser constructivo?” 

Cuando las personas con serios problemas emocionales acuden a un especialista en salud mental presentando confusión, desesperanza, ira, y rabia lo hacen porque su vida se tambalea y, posiblemente, amenaza con extinguirse por completo. Pues bien, el cínico, ante tal situación: ¿intenta extinguir la tenue llama de vida que le queda?; o la insufla con aire para que recuperar su vida y esplendor? 

Un auténtico cínico siempre elegiría la extinción de la llama, siendo tal actitud la máxima expresión de su esencia nihilista. 

El hombre cínico considera y clasifica las acciones humanas en dos categorías principales eminentemente negativas: 1.- abiertamente malas y/o negativas; y 2.- encubiertamente malas y/o negativas. Es por ello que quizás no haya nada más lamentable que el cinismo en una persona joven ya que en pocos años ha pasado de no saber nada a no creer nada.  

Ser cínico también implica una incredulidad desdeñosa en la bondad y la sinceridad humana. De ahí que el cínico piense y se comporte como un misántropo que manifiesta odio y/o desconfianza hacia el ser humano, la sociedad, y la cultura humana en general. Además, su pesimismo crónico implica una actitud, a menudo habitual, de esperar o desear que ocurra lo peor.

Si bien una persona idealista cree que el concepto de “corto plazo” no cuenta para nada, un cínico cree que el concepto de “largo plazo” no importa para nada. Una persona anclada en la realidad cree que aquello que se realiza o deja de realizar a corto plazo eventualmente determinará lo que sucederá a largo plazo … no así el cínico.

Por otro lado, ser una persona cínica define una forma de pensar aparentemente atractiva y útil en el mundo actual, y cuya base funcional descansa en la hábil distorsión de la verdad y la mentira. 

El cínico rara vez sacara algo sustancial de la vida que posea valor algún. Considera la humanidad como inherentemente malvada y/o malintencionada, definiendo lo bueno y lo malo según términos amplios y universales. 

Por todo lo anterior, el cinismo es una actitud o estado mental caracterizado por una desconfianza general en las intenciones, motivos, y motivaciones de los demás. Un cínico puede tener una falta general de fe o de esperanza en la especie humana, o bien en aquellas personas motivadas por la ambición, el deseo, la codicia, la gratificación, el materialismo, y las metas. 

Mas que una filosofía el cinismo es una forma de vida que transforma la corrección en desgarramiento y aun, en casos extremos, expresa relajación y oposición frontal a las convenciones sociales. 

El cinismo siempre mira en la dirección equivocada buscando e identificando todo tipo de errores, rupturas, y grietas en los logros y virtudes de los demás en lugar de buscar la presencia de la dedicación sincera, la excelencia, y la presencia de la felicidad. 

Por definición, el cinismo va en contra del sentimiento y el concepto de alegría y felicidad como se expresa en la auténtica dicha. La solución o restructuración cognitiva vía psicoterapia para el profundo cinismo consiste en una rápida y efectiva inyección de autorrespeto, autoestima, humildad, y madurez. 

Ahora bien, pasemos a considerar al cínico desde otro ángulo más agudo y critico aún. Es bien sabido que los cínicos y el cinismo en general a menudo se disfrazan de sabiduría y/o altanería. Pero si los miramos de cerca veremos que tiende a representar costumbres que se encuentran muy alejadas de la auténtica sabiduría. 

Esto se debe a que el cínico padece de un bloqueo mental de difícil resolución, siendo literalmente incapaz de aprender nada nuevo. Su inherente dogmatismo, rigidez, hermetismo, e inamovilidad en cuanto a nuevas experiencias y conocimientos simplemente le impide avanzar. 

Es así como, en su núcleo humano central, el cinismo es una ceguera intelectual y emocional autoimpuesta, un rechazo total del mundo y su realidad. También es un rechazo del yo personal que constituye el núcleo psíquico de la propia persona cínica. 

Emocionalmente hablando, el interior del cínico es tan terriblemente inmaduro, frágil, y temeroso del mundo y su gente que, al aceptarlo como tal, corre el grave riesgo de resultar profundamente herido y/o decepcionado. Estamos hablando del yo infantil, vulnerable, inestable, y violentamente negado que lo define como cínico. 

No obstante, el cinismo no hubiese sido posible sin Sócrates, ya que fue el – con su vida y su muerte – quien demostró que un ser humano no puede ser reducido a ser un “animal social.” Fue precisamente por la admiración a la independencia del modo de vida socrático por lo que los cinicos llegaron a proclamar al individuo aislado como de la máxima importancia. Todo ello, mientras que los convencionalismos de la sociedad no lo son.

Concluimos este sencillo articulo con dos interesantes definiciones del cinismo procedentes del crítico social George Carlin (1937-2008) y la filosofa Ayn Rand (1905-1982): 

1.- Ayn Rand: “No hay nada tan ingenuo como el cinismo. Para la mente cínica, todo lo malo representa poder, pragmatismo, y practicidad. Un cínico cree que el ser humano es intrínsecamente depravado, que la irracionalidad y la cobardía son sus características básicas, que el miedo es el más poderoso de los incentivos humanos y que, por lo tanto, el método más práctico para tratar con los humanos es contar con su estupidez, apelar a su malintencionada astucia, y mantenerlos en un constante e incierto estado de terror. En la vida privada, esta forma de pensar crea criminales y, en política, crea estatistas – o sea, personas que apoyan al Estado para controlar, planificar, decidir, dirigir, o determinar sectores clave de la vida pública, privada, y económica. 

2.- George Carlin: “Dentro de cada cinico siempre existira un idealista totalmente decepcionado.” 

 

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