Joe Palooka

Guillermo A. Laich
27/07/2018 21:43

 

Joe Palooka / Harvey Comics

 
 
La ira y la rabia no gana competiciones, y lo cortés no quita lo valiente. La educacion y la cortesía no están reñidas con la firmeza, sino que la refuerzan y le dan sentido.
 

Una tira de prensa, también llamada tira cómica o simplemente tira, es una historieta publicada periódicamente (generalmente diaria o semanalmente) en diarios, revistas, y más recientemente en Internet. Actualmente, la mayoría se adscriben al género cómico, pero no siempre fue así, destacándose en el pasado tiras de prensa de aventuras, ciencia ficción, históricas, policíacas, deportivas, y románticas.

Originalmente, el modelo de la revista británica Punch (1841) fue imitado en todo el mundo, dando lugar en Estados Unidos, a Puck (1871), Judge (1882) y Life (1883). En esta época dorada de la prensa estadounidense, los dos principales editores del país, William Randolph Hearst (1863 – 1951) y Joseph Pulitzer (1847 – 1911), decidieron utilizar la historieta como una manera de vender sus periódicos a una población emigrante que no entendía muy bien el inglés pero sí podía leer las historietas. 

"Joe Palooka" fue una tira cómica de prensa publicada originalmente en EE.UU. cuyo personaje central era un apuesto y bonachón campeón mundial de boxeo de los pesos pesados. El personaje fue originalmente creado por Ham Fisher (1900 – 1955) en el año 1921 pero no debuto como publicación hasta el año 1930, momentos en los cuales los EE.UU. atravesaba la gran depresión.
 

Su éxito fue de tal magnitud que la tira fue publicada por mas de 900 periódicos y un numero muy elevado de revistas. Tal fue su éxito que incluso llego a ser leída mas de 50 millones de lectores, convertida en programas de radio y televisión, e inclusive llevada al cine en la forma de. “The Joe Palooka Story” (1954).  

De hecho, y habiendo nacido en el año 1945, uno de esos jóvenes y ávidos lectores de las extraordinarias aventuras de Joe Palooka a lo largo de los años 1950 era yo. Recuerdo muy bien como en aquellos años de juventud mi padre, Alberto Laich, me obsequio una colorida revista de Joe Palooka al mismo tiempo que me dijo: “es un personaje muy interesante, Guillermo, pon atención en los valores morales y la admirable forma de vida que yacen en el alma de Joe Palooka mucho mas que en sus éxitos boxísticos, de esa forma encontraras la estructura interna de una excelente persona.” Y así fue … hasta hoy.
 
Hammond Edward Fisher fue un escritor de cómic y humorista gráfico estadounidense que se hizo a si mismo y que firmó sus obras como Ham Fisher. Sin duda, Fisher es más conocido por su tira de prensa “Joe Palooka,” clasificada como una de las cinco mejores tiras de cómics durante varios años. Fisher abandonó la escuela de bachiller a la joven edad de 16 años para trabajar como vendedor ambulante de cepillos y conductor de camiones antes de encontrar empleo como reportero y vendedor. Con el tiempo encontró un puesto de trabajo con el periódico estadounidense New York Daily News con cede en New York. En el año 2008 fue el cuarto periódico de circulación más difundido en los Estados Unidos con 703,137 ejemplares diarios.
 
En su ciudad natal, conocida como Wilkes-Barre en el estado de Pensilvania, Fisher concibió el personaje de Joe Palooka cuando por casualidad conoció a un boxeador delgado, apuesto, y fuerte llamado Pete Latzo (1902 – 1968) al salir de una sala de billares. En esos momentos Latzo media 1 metro y 71 centímetros de altura, y fue campeón mundial de los pesos welter (63.5 Kg. a 66.7 Kg.) entre los años 1926 y 1927. 
 
Latzo se enfrento a los mejores boxeadores del peso welter de su época y arrebato el titulo mundial a Mickey Walker el 20 de May 20 del año 1926. El 3 de Junio del año 1927 perdió la corona mundial ante Joe Dundee. Dundee, boxeador de origen Italiano-Americano, realmente se llamaba Samuel Lazzaro (1903 – 1982). Latzo no solo fue un gran campeón mundial sino que poseía un excelente y bien trabajado físico, una personalidad respetuosa y amable, y una actitud de buen deportista y excelente ser humano. Tales virtudes, combinadas con una excelente técnica de boxeo, inspiraron a Ham Fisher para crear el personaje de Joe Palooka. 
 
Según las propias palabras de Ham Fisher: “”Ahí, justo delante de mi, y en la persona de Joe Latzo, estaba perfectamente definido y caracterizado el personaje que había estado buscando para mi nueva tira de cómics: un gran y apuesto boxeador a quien no le gustaba la violencia ni la pelea; un defensor de los personas pequeñas e indefensas; un fiel defensor de las personas buenas ante las acciones de las malas (o no tan buenas); una persona fuerte y noble a la vez; un caballero altamente peligroso con sus puños pero a la vez extremadamente justo, suave, y gentil con el mismo y los demás. En ese preciso momento salí corriendo rápidamente hasta llegar a mi oficina para comenzar a dibujar varias tiras preliminares del personaje que recién acababa de aparecerse en mi vida.” 
 
La esencia de la tira cómica de Joe Palooka era ejemplificar el autentico héroe deportivo en una época en la cual un carácter honesto y correcto era lo que mas importaba. No obstante, y a la joven edad de 55 años, Ham Fisher sufría de una diabetes tipo I (insulina dependiente) y, en consecuencia de una retinopatía diabética (enfermedad degenerativa de la retina ocular causada por la diabetes) comenzó a perder la vista de forma rápida y progresiva. El resultado de tales hechos provocaron en Ham Fisher en una sensación de minusvalía que eventualmente condujo a una depresión mayor y todas sus consecuencias psíquicas. El resultado final fue que Ham Fisher se suicidio ingiriendo una sobredosis de fármacos en Diciembre del año 1955.
 
Haciendo un poco de historia, el termino derogatorio “palooka” comenzó a utilizarse en las paginas deportivas de los periodicos a principio de los años 1920 para referirse a un patan (hombre que se comporta de forma ignorante, tonta, tosca o "neandertal," y grosera), o a un maton o boxeador grande e inepto, o a cualquier persona alta y de grande físico pero incapaz en todos los sentidos. No obstante, la tira de Joe Palooka no se correspondía para nada con tal definición ya que representaba la vida, actitud, y acciones de un excelente y bien coordinado boxeador, y mejor persona. 
 
Gracias a las historietas de Joe Palooka, el termino acabo empleándose para describir un hombre amoroso, alto, grande, amable, y bien educado. El conocido actor de cine estadounidense William Bendix (1906 – 1964) realizo casi la totalidad de su carrera profesional representando papeles de hombres grandes y amables al mejor estilo “palooka.” 
 
En la actualidad el termino “palooka” casi no se utiliza, excepto en un caso en particular referente al gran actor cinematográfico Marlon Brando (1924 – 2004) en la película dirigida por Elia Kazan titulada: “On The Waterfront” (1954). Brando representa un tal Terry Malloy que previamente se había dedicado al boxeo profesional con éxito hasta que su carrera quedo totalmente acabada cuando su hermano Charley (Rod Steiger) lo forzó a perder una pelea importante.
 
En una escena extraordinaria Brando, con toda su ira y amargura, dice a su hermano que al perder esa pelea lo único que logro fue destrozar su brillante futuro como boxeador y un “billete solo de ida” a “villapalooka” (“palookaville” en la película). ¿Qué es y donde esta villapalooka? En una primera instancia todo apunta a que villapalooka es un pueblo imaginario y el hogar natural de los mediocres, incompetentes, perdedores, y acabados. Es ese lugar donde residen las mentes y los cuerpos de aquellos que han pasado de albergar sueños de exitos y riquezas al mas miserable y solitario anonimato.
 
En el contexto de la película “villapalooka” corresponde a una compleja y profunda ubicación de tipo espiritual, un terreno o cementerio del alma y de la persona física que la alberga. Un sitio donde los sueños de éxito y grandeza de los boxeadores, y los propios boxeadores ya perdedores y acabados, terminan alcanzando y muriendo. 
 
Me estoy refiriendo a un sitio o bien un destino existencial de sueños y personas humanas que todos, de alguna forma u otra, quizás de manera consciente o inconscientemente, respetamos y tememos tanto en profundidad como en silencio. Un lugar donde acaban los fracasados y los perdedores en la vida. El termino tambien puede ser perfectamente aplicado a ciertos y determinados paises que, desde hace años y gracias a una clase dirigente y ciudadanos con un criterio muy cuestionable ... que los votaron ... han hundido a tales paises en la miseria de villapalooka hasta la actualidad. 
 
O quizás, por lo contrario, “villapalooka” no represente en absoluto el destino final de todos aquellos cuyos corazones han sido partidos y destrozados por los demás, por las vicisitudes de la vida misma, o por ellos mismos - siendo este ultimo destino (la autodestrucción) el mas frecuente y común de todos. Si, quizás, y solo quizás, esa “villapalooka” a la cual se refería Brando solo represente un muy particular y negativo estado de consciencia – o quizás también represente una geografía existente en el mundo real.
 
Sea donde sea, en el interior o en el exterior de uno mismo, es un lugar donde alguien o cualquiera, inclusive nosotros (usted y yo), sea o seamos capaz o capases de evitar o escapar. 
 
El prejuicio de que el publico solo desea leer y ver necedades como literatura insulsa y de contenido superficial, música simple y barata, risa fácil de cualquier cosa, efectos especiales, sexo y violencia, y diversión sin complicaciones, resulta anticuado y, en ocasiones, muy generalizado. Digo esto porque crear una tira de cómics, en la que un personaje, en dialogo sencillo y acompañado de bonitas ilustraciones graficas prescinda de todo lo anterior para comportase como un ser humano con grandes y profundos valores humanos, no representa una empresa cultural-comercial a la que se le auguran grandes éxitos nacionales o internacionales.
 
No obstante, el resultado del personaje Joe Palooka resulto ser notablemente favorable, llegando a superar ampliamente todas las expectativas. Personas de todas las clases sociales y de múltiples países han seguido en numero impresionante las tiras de cómics, las revistas, los programas de TV, y las tantas películas de largometraje de Joe Palooka. Cabe destacar que a lo largo de toda su carrera pugilistica, Joe Palooka nunca perdio una pelea ni amaño una pelea y que, por lo tanto, el triste viaje a villapalooka que muchos pugiles emprendieron - y del cual nunca volvieron - no era para el.
 
Haber logrado que un personaje de cómics llegue a ser tan extremadamente popular a nivel nacional e internacional, es cosa que no solo sirve para halagar a su creador, Ham Fisher, sino para algo mucho mas importante, como es demostrar que el publico en general se interesa profundamente por conocer y adquirir valores importantes y, en consecuencia, crecer y mejorar como personas de bien. Esta claro que el deseo de aprender, cultivarse, y mejorar como ser humano – de forma universal (en todos los países) – es, y seguirá siendo, común a la mayoría de los seres humanos.
 
Quizás lo mas destacado de las divertidas aventuras de Joe Palooka fue la total ausencia de un tono magistral, altanero, pesado, o abstruso en los diálogos y las interacciones. Todos los personajes, incluyendo al gran Joe Palooka, se expresaban y comunicaban de forma directa y sencilla, familiar y espontánea, sin jamás perder de vista la filosofía conceptual central de buena persona del personaje, ni el hecho de que nada interesa mas al hombre que el hombre mismo. De ahí, sin duda, su extraordinario éxito.
 
Ham Fisher, a través de las correctas acciones del personaje de Joe Palooka, fue capaz de crear algo que sirvió a modo de un móvil divertido y educativo para todos aquellos que deseaban elevar la vista y el animo hacia los valores humanos, aprender como se detectan y adquieren, y saber como se enseñan e incorporan en las vidas de las nuevas generaciones de jóvenes. Pero, a decir verdad, las excelentes enseñanzas de Joe Palooka, así como la esencia de su honorable personalidad, provienen de un singular pueblo que existió hace mas de dos siglos: Atenas
 
En Atenas se ocuparon mucho del arte, de la arquitectura, y también de la guerra, pero se sobre todo se ocuparon del hombre en si. De hecho, el gran producto o ideal individual de Atenas fue el desarrollo del hombre en toda su excelencia. Para ellos, el hombre estaba destinado a cierto tipo de perfección física, moral, y espiritual. Simultáneamente también apuntaban hacia un elevado grado de excelencia humana que designaban con la palabra “Arete.” El ideal del ateniense era alcanzar el estado de “Arete,” esa supuesta perfección o excelencia física, moral, y espiritual que lo convertía en un ser excepcional. Un ser en quien todas las virtudes se reflejaban en una madurez sólida y equilibrada, y sin manifestar el mas mínimo engreimiento u ostentación.
 
Junto a ese ideal individual existía un ideal colectivo, que nuestra palabra “libertad” traduce de forma pobre e incompleta. Y lo hace porque lo que hemos llegado a llamar libertad, después de la historia del siglo XVIII y de las experiencias del siglo XIX, corresponde a un concepto político sumamente limitado y/o restringido. Para los atenienses la libertad era otra cosa. Era el respeto de la dignidad humana, el reconocimiento de la dignidad que hay en cada ser y el derecho que, por el reconocimiento de esa cualidad, tiene cada ser a desarrollarse sin limitaciones, a alcanzar esa perfección, esa excelencia de la “arete.” 
 
Me refiero a ese tipo de libertad que es necesaria para crecer, para desarrollarse, para expresarse, para respetar y servir a los demás. Los griego se referían a tal estado con una palabra que en la actualidad casi nada significa para nosotros, esa es la palabra griega “Eleuteria.” Eleuteria, mucho mas rica, humana, y profunda que nuestra actual palabra “libertad,” se refería a ese tipo de libertad que hacia que cada hombre respetase, en si mismo y en el prójimo, la grandeza inherente a la condición humana. 
 
El concepto individual de “Arete” y el concepto colectivo de “Eleuteria” nacieron en las doctas mentes de los ciudadanos de un pueblo que existió hace veinticinco siglos: el pueblo ateniense. Y fueron precisamente esos dos extraordinarios conceptos, referentes a la excelencia humana individual y colectiva, que Ham Fisher fue capaz de plasmar en el personaje de Joe Palooka. 
 
Por todo lo anterior, y desde muy joven, siempre intente emular (aunque no siempre con el grado de éxito deseado) la competitividad ante la adversidad, la integridad, la excelencia, y el profundo honor inherente al personaje de Joe Palooka. Es evidente que las revistas o cómics de Joe Palooka, que leía a diario y con gran asiduidad en los EE.UU., dejaron una huella clara e indeleble – hasta el día de hoy - en mis pensamientos, sentimientos, y comportamientos. Debo confesar que, en ocasiones, aun leo las revistas de Joe Palooka. Y cada vez que lo hago aprendo algo nuevo sobre mi, los seres humanos, y la vida en si …
 
Reconozco que mi padre – y, por supuesto, también mi madre - habían acertado plenamente en facilitarme su lectura, comprensión, y aplicación a una temprana edad. Debido a ello mi interior siempre fue sencillo y rico en experiencias y emociones buenas. Siempre les estaré infinitamente agradecido. Desde entonces tanto Arete como Eleuteria han sido dos fieles compañeros de viaje a lo largo de la vida. 
 
Sin duda alguna, lo seguirán siendo …
 

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