Desrealización y Despersonalización

Guillermo Laich
11/06/2021 16:49

 

 

“La nocion de realidad es muy extraña. Nuestro primer impulso es llamar real a aquello que se ve y se toca. Pero después pasamos a llamar real a aquello de lo que lo sensible no es sino la apariencia: o sea, lo que parece no puede ser lo real, porque lo real lo es en si. Y lo mas extraño es que el segundo impulso no anula el primero. De tal modo que la presencia evidente se hace a la vez criterio de realidad y de no realidad.” 

Jeanne Hersch (1919-2000)
 

 

La sabias y profundas palabras que encabezan este articulo pertenecen a Jeanne Hersch. Hersch fue una filósofa suiza de origen judío polaco, internacionalmente reconocida, cuya obra tiene como eje central el concepto de libertad. Fue profesora de filosofía en la Universidad de Ginebra, directora de la división filosófica de la Unesco, y representante de Suiza en el consejo ejecutivo de esta misma organización. Fue compañera sentimental del político y profesor de universidad André Oltramare.

Es relativamente fácil imaginar la fantasía en términos de algo físico y el mito como algo real. Sin saberlo, lo hacemos en casi todos los momentos de nuestras respectivas vidas. De hecho, lo hacemos mientras soñamos, mientras pensamos, mientras sentimos, y mientras tratamos y nos enfrentamos con el mundo que nos rodea. Pero a pesar de ello todos estos mundos de fantasía que convertimos en cosas sólidas a nuestro alrededor representan la fuente misma de nuestro desconcierto y descontento como seres humanos. 
 
A menudo, tales mundos inspiran nuestra búsqueda para encontrarnos a nosotros mismos y, a veces, también para perdernos en algún otro sitio en algún momento determinado. Cuando nos perdemos a nosotros mismos tenemos la esperanza de volver a crear un cierto grado de orden, dirección, y sentido en nuestras vidas. Siendo este el caso, debemos reconocer y tratar a las ilusiones como lo que son en realidad, así como extender nuestra mano en un intento de tomar contacto con el tejido de la autentica realidad.
 
Aunque sabemos desde nuestro sentido común que nuestra comprensión del mundo consiste, en gran parte, en una amplia serie de distorsiónes y ficciónes. Tales elementos tienden a adherirse fuertemente a nuestra psique en un intento de permanecer con nosotros. La mayoría simplemente nos dedicamos a vivir nuestros respectivos tiempos de vida a pesar de que el mundo en el que basamos tales vidas es altamente cuestionado y, en esencia, un profundo misterio. 
 
Un aspecto fundamental del funcionamiento mental normal es la capacidad para distinguir claramente entre aquellos pensamientos y percepciones que se originan en nuestra mente y aquellos estímulos que provienen del mundo exterior. Este proceso continuo se denomina "comprobación o testeo de la realidad."
 
La mayoría de las personas mantienen un contacto y una comprensión relativamente sólida sobre la realidad, excepto cuando soñamos por la noche, cuando soñamos despiertos durante el día, o cuando consumimos drogas psicodélicas cuyo objetivo neuroquímico consiste en distorsiónar de la realidad en menor o mayor grado. Por el contrario, una persona que padece un trastorno psicótico ha perdido el contacto con la realidad, así como la capacidad para distinguir los hechos de la fantasía, la realidad de la imaginación, y los miedos internos de los miedos reales.
 
Incluso cuando hemos buscado e investigado incansablemente para obtener algúnos conocimientos solidos y francamente creíbles sobre la realidad, a menudo generamos una cantidad ingente de dudas, crisis, mentiras opiniones, vacilaciones, especulaciones, conjeturas, y preguntas - todas ellas sin una respuesta clara. Es mas, las distorsiones y mentiras mas eficaces y peligrosas en nuestras vidas son aquellas que nos contamos a nosotros mismos. 
 
Todos queremos saber mas sobre la naturaleza de la realidad, y para ello dirigimos nuestras reiteradas preguntas a la misma Naturaleza mediante un vehículo mas o menos fiable denominado ciencia. Es imposible poder adaptarnos bien a la realidad de nuestro mundo si todo lo experimentamos consiste en una serie de graves distorsiones de tal realidad. La realidad nos sirve con todos los significados posibles y, sin embargo, ¿quién sabe realmente cual de todos los mitos creer? Es mas, ¿quién de verdad conoce los hechos reales y hacia dónde nos conducen? 
 
Con el trascurso del tiempo volvemos a preguntar y/o a consultar con la Naturaleza, de forma reiterada, y con la esperanza de llegar a obtener una respuesta decente. De esta forma nuestras mentes llegan a plantearse una única, sencilla, y profunda pregunta: ¿qué es realmente la realidad? 
 
Pues bien, la realidad se define como el conjunto del mundo objetivo, que abarca todo lo que puede ser percibido por los cinco sentidos. Se refiere a concepciones del mundo que admiten la realidad independiente u objetividad del mundo experimentado. Técnicamente hablando, lo real existe en si mismo, independientemente de la representación y el pensamiento, y sin necesidad de que sea probado. Con respecto a ello, lo que en psicopatología se denomina desrealización y despersonalización se ubican dentro de las perturbaciones de la realidad objetiva. La realidad es una abstracción por medio de la cual se designa la existencia real y efectiva de los seres y las cosas. 
 
La palabra, como tal, proviene del latín “realitas,” que a su vez deriva de “res,” que significa “cosa.” Por ejemplo: “Tuve un sueño tan vívido que lo confundí con la realidad.” En la filosofía determina aquello que realmente existe y se desarrolla, contiene en sí mismo su propia esencia y sus propias leyes, así como los resultados de su propia acción y desarrollo. Tal realidad es la realidad objetiva en toda su concreción. La prueba o el testeo de realidad consiste en determinar y evaluar el mundo real o irreal percibido por el paciente y la relación del paciente con esa percepción.
 
En ciertos estados patológicos como la ansiedad y el pánico, por ejemplo, entre el 50% y 60% de los pacientes manifiestan padecer una serie de síntomas que resultan de muy difícil interpretación y descripción. Muchos de ellos comienzan su descripción pero a continuación se dan cuenta que sus palabras no son lo suficientemente precisas para captar y expresar fielmente lo que sienten. Incluso llegan a temer que sus relatos sean tan extraños, bizarros, y lejanos a la realidad para concederles el calificativo de psicóticos o locos. Algunos de ellos, incluso, temen ser involuntariamente ingresados en una institución de salud mental. 
 
Lo que se conoce como “percepción” es la forma en que el cerebro interpreta las sensaciones que recibe a través de los sentidos para formar una impresión inconsciente o consciente de la realidad física de su entorno. Las alteraciones de la percepción pueden adoptar siete formas distintas: 1.- alucinaciones (percepciónes sin objeto); 2.- ilusiones (falsas interpretaciones de una sensación o estimulo real); 3.- desrealización (sensación de irrealidad del mundo externo); 4.- despersonalización (sensación de irrealidad de la propia persona); 5.- autoscópia o alucinación autoscopica (visión externa de uno mismo); 6.- déjà vu (sensación de lo antes visto); 7.- jamais vu (sensación de lo nunca visto); y 8.- trastorno de estrés postraumatico
 
Lo que se conoce como “desrealización” corresponde a la sensación subjetiva de que el mundo circundante ha cambiado y se ha vuelto abruptamente irreal,  o bien ha adquirido cualidades irreales. Dado que los pacientes suelen reconocer que esta sensación representa una distorsion y no es cierta, la desrealización raras veces representa un cuadro delirante. Un delirio es a una creencia o conjunto de creencias que se viven con absoluta convicción a pesar de que las evidencias demuestren lo contrario. Afecta al razonamiento, el recuerdo, el pensamiento, y la forma de actuar de la persona. Tales ideas son persistentes y no se pueden reducir al razonamiento lógico. 
 
Por lo tanto la desrealización no es un delirio, y consiste en una alteración pasajera de la percepción o bien de la experiencia del mundo exterior del individuo, de forma que aquel se interpreta o presenta como algo extraño, fantasmagórico, o irreal. Entre otros síntomas se incluyen las sensaciones de que el entorno del individuo carece de espontaneidad creativa, de profundidad existencial, o de matices emocionales. 
 
Podríamos afirmar que la desrealización consiste en una sensación de irrealidad en la que el entorno y las personas se experimentan como irreales. No obstante, el paciente conserva una visión integrada de conjunto, y se da perfecta cuenta de que tales experiencias se originan en el interior de su propia mente. A tales pacientes le preguntariamos lo siguiente: ¿alguna vez ha sentido que las cosas que le rodean poseen un carácter irreal? o ¿ha tenido la sensación de que las cosas que le rodean forman una especie de decorado irreal? 
 
La desrealización significa que las cosas que rodean al paciente se vuelven extrañas, irreales, nebulosas, o mas cerca y/o alejadas de su persona. Es algo semejante a estar ahí mismo, o en otro sitio, o en otra dimensión al mismo tiempo. O sea, una sensación de estar simultáneamente cercano y alejado de la situación en la que uno se encuentra y, además, ser capaz de observarlo todo desde una perspectiva distante como un observador independiente. 
 
Adicionalmente, los pacientes afirman sentirse como si estuviesen presenciando una obra de teatro o bien como si estuviesen ubicados en algún lugar del espacio exterior. En ocasiones el grado de desrealización es de tal severidad que el paciente incluso llega a sentir un inminente presentimiento de catástrofe total en el momento actual o bien en el cercano futuro.  
 
En tal caso también podríamos estar hablando de lo que se conoce como “dereismo,” o bien una actividad mental caracterizada por no encontrarese en armonía con la realidad consensual. Nos referimos a una actividad claramente patológica que se desvía de las leyes de la racionalidad y la lógica. Consecuentemente, tal actividad mental se torna incapaz de considerar y procesar debidamente los hechos que existen en la realidad. 
 
En el dereismo el paciente separa o bien desconecta las asociaciones naturales de la experiencia lógica e ignora las conexiones racionales que existen en el mundo real. Por lo tanto podríamos decir que el dereismo es una autentica desconexión con la realidad. Representa la existencia de un sistema mental lógico totalmente subjetivo e idiosincrático que, a su vez, no tiene para nada en cuenta los hechos de la realidad o su propia experiencia con la realidad. 
 
Lo que se conoce como “despersonalización” consiste en una alteración en la percepción de uno mismo, de tal manera que el paciente se siente aislado o bien separado de los propios procesos mentales o del propio cuerpo. Es algo así como que uno fuese un observador externo enfocando su atención sobre el mismo. Tal estado, si bien puede ser causado por el uso recreativo de sustancias psicótropas, normalmente deriva de estados tales como la ansiedad, el pánico, el estrés, y el abuso emocional crónico.
 
Tales pacientes sienten una sensación de alejamiento del propio yo. También sienten una falta de familiaridad para con ellos mismos, que no suele ser de carácter delirante. Los pacientes francamente sienten como si estuvieran ajenos o fuera de ellos mismos. En tal caso deberíamos preguntarles lo siguiente: ¿alguna vez se ha sentido irreal o que una parte de su cuerpo es irreal? o ¿se ha sentido ajeno a usted mismo?
 
La despersonalización debe diferenciarse de la “autoscopia” ya que en esta los pacientes se ven a sí mismos como si lo hicieran desde algún punto dentro de la misma habitación. Técnicamente hablando, la autoscopia se define como la experiencia alucinatoria de verse a uno mismo desde un punto externo al propio cuerpo. 
 
La despersonalización está íntimamente relacionada con la desrealización. El paciente suele reconectarse consigo mismo una vez que la patología psiquiátrica subyacente entra en remisión. Este tipo de experiencias también se presentan ocasionalmente en la población normal, especialmente durante la adolescencia. A modo de comparación y contraste, podemos afirmar que la desrealización representa para el mundo externo lo que la despersonalización representa para el mundo interno del paciente. 
 
Salvo en casos extremos, los pacientes que padecen despersonalización y desrealización tienen la sensación de irrealidad, pero conservan la capacidad para diferenciar entre lo que es real  y lo que no lo es. Las experiencias de desrealización y despersonalización suelen ser, aunque no siempre, relativamente intimidantes para el propio paciente. La interpretación más frecuente que estos realizan consiste en pensar que están perdiendo la razón y el control de sus facultades. En realidad no son más que experiencias angustiosas comunes asociadas con mayor frecuencia a los estados extremos de ansiedad y/o estres. 
 
Finalmente, cabe recordar y puntualizar que la despersonalización y la desrealización se presentan con mayor frecuencia en el trastorno de ansiedad, el trastorno de pánico, el trastorno de estrés postraumático, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno de conversión, los procedimientos de inducción de trances, los estados de meditación profunda, los estados psicóticos iniciales de carácter leve, los trastornos orgánicos como la epilepsia, y a lo largo de la adolescencia normal. 
 
Tales experiencias suelen ser de carácter transitorias, con una duración entre varios minutos u horas, pero pudiendo presentarse de forma reiterativa a lo largo del tiempo. Algunos pacientes experimentan ambas vertientes, o sea la despersonalización y la despersonalización, de forma simultánea y por periodos indeterminados de tiempo.
 
En supuesto caso de que los episodios de desrealización y/o despersonalización se tornen particularmente frecuentes o duraderos, la reducción del estres y la ansiedad, la psicoterapia, la meditación, la actividad fisica, o la autohípnosis pueden resultar de gran útilidad.
 

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