Evite ser Utilizado y Manipulado

Guillermo Laich
26/02/2026 16:45

 

“La persona utilizada y manipulada nunca puede estar bien adaptada y/o ser feliz” 

 

 

Es importante vivir la vida con plena libertad y de acuerdo a los propios términos que uno mismo establece. La libertad no es algo colectivo aplicable a las masas, sino algo individual que uno ha de crearla por y para si mismo. Ser libre significa no tener impedimento ni obstáculo alguno para decidir y gobernar sobre la propia vida del modo que uno elige hacerlo. 

Todo lo que, parcial o totalmente, se oponga a este concepto constituye una forma de esclavitud y, en tal caso, uno se encuentra sometido a los dictámenes y efectos de una dictadura.

Una dictadura se define como un régimen político no democrático, o disfrazado de ser democrático, donde el poder se concentra en una sola persona, partido, o grupo militar, ejerciendo el control absoluto por la fuerza o el fraude, sin división de poderes ni libertades individuales. Se caracteriza por la represión, la censura, y la falta de legitimidad constitucional. 

No obstante, una dictadura también puede existir dentro de los confines de una simple amistad o relación de pareja, por ejemplo.

En contraposición, ser libre incluye la plena libertad de poder elegir libremente tanto las alternativas disponibles como opciones posibles que se ofrecen para lograr ser una persona madura, critica, y responsable de sus actos. Si los demás, sean quienes sean, logran que uno se sienta egoísta y avergonzado, habrán contribuido a que también se sienta culpable. 

En tal caso, también se verá perjudicada su autoestima y, en consecuencia, los manipuladores procederán a paralizar e inmovilizar todas y cada una de las decisiones que la víctima intente realizar de forma independiente.

En las últimas décadas, los científicos han logrado definir una serie de estereotipos psicológicamente manipulables referentes al hombre. En apretada síntesis, solo seis de ellas se describen brevemente en los siguientes párrafos pero existen varios mas. 

La mayoría de ellos se utilizan y abusan convenientemente para manipular y controlar los pensamientos, sentimientos, y comportamientos del hombre moderno en la mayor extensión del concepto.

La manipulación psicológica del ser humano implica técnicas para controlar, influir, o alterar la percepción y comportamiento de otros, a menudo basadas en el miedo, la culpa, la vergüenza, y la dependencia emocional. 

Tácticas a corto plazo y estrategias a largo plazo comunes incluyen la intimidación, el chantaje emocional, el encanto, la falsa victimización, la distorsión, la mentira, y la creación de todo tipo de dependencias para intentar controlar a la víctima.

Sin embargo, y es muy triste decirlo, vivimos en un mundo confuso, desconfiado, deshonesto, impredecible, manipulador, polarizado, y controlador. Un mundo donde la discordia y el conflicto interhumano ha llevado a la humanidad a una especie de limbo o estado crepuscular de pensamiento y sentimiento de corte pseudo mágicos. Un estado indefinido donde la realidad y la fantasía se entrelazan intrincadamente sin saber dónde acaba una y comienza la otra.

Por esta razón, el hombre moderno no cree en nada ni en nadie. Además, no puede distinguir entre verdad y falsedad, entre realidad y fantasía, entre moralidad e inmoralidad, entre quien es y quienes son los demás. Tampoco logra identificarse de forma total con su auténtica identidad como persona o con el sentido y propósito de su vida.

En esencia, el hombre actual vive en un mundo donde todo vale con tal de vivir y sobrevivir. Un mundo típicamente sobrepoblado y cada vez más distópico donde todas las tácticas y estrategias carentes de ética son válidas mientras uno sea capaz de competir, sobrevivir, prosperar, y mantener su poder y control sobre los demás.

Examinemos con más detalle las características básicas de los seis estereotipos humanos básicos del hombre actual en mayor detalle. Todo ello con la esperanza de lograr comprender en qué forma y manera somos utilizados y manipulados por fuerzas sociales ocultas.

1.- El hombre es esencialmente un animal primitivo y malevolo.

Esta imagen recibió un apoyo relativo de las perspectivas freudianas respecto a las características feas y destructivas de la mente inconsciente humana. En base a tal, se afirmo que el hombre primitivo tuvo sus comienzos como un despiadado cazador carnívoro. En función de ello se extrapolo que la agresión humana formaba parte de la naturaleza biológicamente programada del ser humano con respecto a su supervivencia como especie.

Los etólogos (expertos en comportamiento animal) han señalado que casi todas las especies, excepto el hombre, poseen un sistema innato que les prohíbe matar a miembros de su propia especie … en caso de poder evitarlo. De hecho, en los conflictos relacionados entre parejas y dominio de territorios, los demás animales intentan mantener la agresión física y las disputas lo más inofensivas y exangües posible. 

En contraste, el ser humano resulta ser el único asesino sistemático de su propia especie, así como de sí mismo en casos de suicidio. En las guerras, por ejemplo, el ser humano a menudo mata desenfrenadamente y con aparente placer, imprudencia, impulsividad, y entusiasmo.

Konrad Lorentz (1903-1989), uno de los etólogos más destacados del siglo, argumenta que el descubrimiento y desarrollo de armas blancas y de fuego facilitó que los hombres se mataran entre sí. Un arma es cualquier instrumento, medio, o máquina diseñada o utilizada con el propósito de atacar, defenderse, causar daño físico, o amenazar a personas o animales.

Pues bien, se supone que la adopción de armas se produjo tan rápidamente en el tiempo que la inhibición biológica contra su utilización careció de suficiente tiempo para poder desarrollarse. La teoría de Lorenz podría explicar el inicio de los fuertes y constantes hábitos homicidas relacionados con el ser humano. 

Pero dado que hemos tenido armas efectivas durante cientos de miles de años, sin duda los humanos hemos tenido tiempo suficiente para desarrollar una cierta inhibición, si es que realmente lo hubiéramos deseado. Es más plausible sugerir que las armas han hecho que matar personas sea más impulsivo, tentador, y macabro.

Por otro lado, varios críticos consideran excesiva y exagerada la visión del hombre como un animal esencialmente malvado. Han observado, por ejemplo, que el hombre nunca ha sido exclusivamente carnívoro. De hecho, ha comido todo lo que ha querido y podido a lo largo de su historia. Adicionalmente, una y otra vez, el ser humano ha demostrado altruismo y cooperatividad, y que, además, aborrece la fuerza, la agresión, y la violencia.

Según una hipótesis sobre el "hombre cazador," el altruismo y la cooperación mutua siempre han tenido un fuerte valor evolutivo para la propia supervivencia. Y, si el hombre se limitara a matar por las malas, con uñas y dientes, sin armas, como deben hacerlo los animales, sin duda veríamos una disminución espectacular respecto al homicidio intencional y/o el maltrato físico. 

2.- El hombre está controlado por su biología y los dictamenes de sus genes.

Hace algunos años se afirmó que las puntuaciones en los resultados de las pruebas de cociente intelectual estaban determinadas principalmente por los genes. También se afirmó que las diferencias en las puntuaciones estaban relacionadas con la raza o la clase social. 

Uno de los psicólogos educativos implicados sostuvo que el 80 % de las diferencias en el coeficiente intelectual se basan en los genes, no en los efectos provenientes del entorno. No obstante, tales afirmaciones han sido denunciadas y varios genetistas destacados han presentado refutaciones o fuertes reservas al respecto. 

Sean cuales sean los hechos, la gran novedad es que ahora los genes se consideran manipulables, no inmutables. De hecho, los actuales ingenieros genéticos albergan numerosos planes para modificar al ser humano en base a la manipulando de sus patrones genéticos.

3.- El ser humano se moldea por instintos e intuiciones primarios y por las experiencias adquiridas en la primera infancia.

Esta perspectiva de corte psicoanalítica, sigue siendo la piedra angular de una de las tres principales escuelas de pensamiento de la psicología moderna respecto a la naturaleza humana; las otras dos son la humanista y la conductista.

El psicoanálisis enfatiza que el comportamiento humano está impulsado en gran medida por pensamientos, deseos, y experiencias inconscientes relacionados con la primera infancia. Este marco conceptual considera la mente como un sistema dinámico impulsado por conflictos, estando compuesto por el ello (los instintos), el yo (la realidad), y el superyó (la moralidad), todo ello con el objetivo de lograr traer a la conciencia el material inconsciente para sanar el malestar psicológico.

Por otro lado, el conductismo es una teoría del aprendizaje que se centra únicamente en comportamientos objetivamente observables, descartando estados mentales internos como pensamientos o emociones. Postula que todos los comportamientos se adquieren a través de la interacción con el entorno, específicamente el condicionamiento y, por lo tanto, son capaces de ser estudiados científicamente. 

Entre los principales defensores del conductismo se encuentran el psicólogo John B. Watson (1878-1958) y B.F. Skinner (1904-1990).

Los instintos e intuiciones que preocupaban al psicoanálisis se relacionaban con elementos básicos impulsados inconscientemente, como la sexualidad, la agresión, la búsqueda del placer, y muchos otros íntimamente relacionados. Estos elementos o impulsos pueden estar enmascarados externamente por las personas, pero permanecen con toda su fuerza e influyen en el comportamiento humano desde una perspectiva poderosa e inconsciente. 

El reto central de este proceso consiste en afrontar estos vicios e impulsos debilitantes con el fin de que la civilización humana sea capaz de mantenerse como un sistema estable y moralmente organizado.

4.- El hombre es el único organismo que puede controlar y determinar su destino.

Los psicólogos humanistas en general sostienen que la vida proporciona la mayor satisfacción si las personas gestionan sus asuntos personales de forma independiente. La psicología humanista es una perspectiva que enfatiza la persona en su totalidad, el libre albedrío y un impulso innato hacia la autorrealización, en términos de alcanzar el máximo potencial. 

La psicología humanista se centra en la experiencia consciente y subjetiva, el crecimiento personal, y la creatividad humana, utilizando a menudo enfoques terapéuticos empáticos, sin prejuicios y centrados en el paciente.

Psicólogos humanistas tales como Abraham Maslow (1908-1970), Carl Rogers (1902-1987), y Rollo May (1909-1994) consideraban que el ser humano poseía un considerable grado de libre albedrío a pesar de la poderosa influencia de sus genes, instintos, y entorno. 

Tales psicólogos consideraban que el individuo es capaz de evaluar su situación críticamente, sopesar las alternativas y opciones disponibles, y decidir sobre su curso o cursos de acción. Algunos humanistas de corte existencialista, en particular Jean-Paul Sartre (1905-1980), han insistido en que el hombre puede ser un agente totalmente libre. 

Por otro lado, los de humanistas de corte vitalista creen que no hay una explicación física para el comportamiento inspirado de ciertas personas. El historiador y filósofo Arnold Toynbee (1889-1975), por ejemplo, ha sostenido que existe una chispa de poder espiritual intangible y creativo en cada ser humano. E incluso ha llegado a pensar que existe una zona espiritual localizada en alguna zona aun no identificada del cerebro humano.

5.-El ser humano reacciona automáticamente a los multiples estímulos proporcionados por su entorno.

Esta proposición es asumida por la mayoría de los psicólogos conductistas, aunque no de forma unánime. Los conductistas tienden a considerarse mucho más científicos que los humanistas o los psicoanalistas. De hecho, solo se ocupan de la conducta observable basada en la evidencia y desconocen o no se interesan por las funciones de la mente humana. 

Esto se debe a que los procesos que aparentemente ocurren en la mente no están sujetos a una evaluación directa y, por lo tanto, no son objetivamente cuantificables por un observador externo.

El psicoanálisis, por otro lado, es una teoría psicológica y un enfoque terapéutico que se centra en desentrañar el inconsciente para comprender el comportamiento, las emociones y la personalidad. Postula que los recuerdos reprimidos y las experiencias de la infancia impulsan los estados mentales presentes, buscando resolver conflictos mediante técnicas como la asociación libre y el análisis de los sueños.

Por ello, y en comparación con la psicología humanista y el psicoanálisis, los conductistas son más pragmáticos y tienden a medir el comportamiento y a diseñar tácticas precisas a corto plazo y estrategias de evaluación a largo plazo. A menudo, buscan, y obtienen, resultados visibles rápidamente. 

Los conductistas más fervientes argumentan que el verdadero progreso para la humanidad solo puede llegar si las personas se deshacen de las ideas precientíficas sobre la libertad individual, el libre albedrío, el intelecto, y la conciencia independiente, así como el honor y la dignidad personal.

Todo esto nos indica que los conductistas están enfocados y principalmente interesados, en las sofisticadas técnicas liminales y subliminales relacionadas con la manipulación humana, así como con el control individual y colectivo de las masas. 

Tales técnicas alteran el comportamiento humano de forma conveniente y, modificando, también convenientemente, los factores humanos del entorno y manipulando una serie de incentivos fundamentales. De hecho, muchos conductistas creen que el ser humano es capaz de progresar más rápido y más lejos si permitir que su entorno sea gestionado estructural y sistemáticamente por fuerzas que escapan a su control consciente.

En resumen, el grupo conductista tiende firmemente a la visión general de que el ser humano es un organismo confuso y altamente maleable y, por lo tanto, necesita de forma constantemente un control y moldeado externo adecuado, así como una elección y vigilancia de tipo direccional, y finalmente un férreo control sobre su pensamiento y conducta.

6.- El hombre es una máquina biológica compleja, plástica, ajustable, y controlada químicamente.

El portavoz más directo de este singular y marginal punto de vista es Herbert Leon Newbold (1921-1994), psiquiatra neo hobbesiano, orto molecular, y conductista radical. Newbold ejerció la medicina y fue colega del bioquimico Linus Pauling (1901-1994) y el cardiologo Robert Atkins (1930-2003). También colaboró con el medico Theron Randolph (1906-1995), quien ejerció una gran influencia sobre el y creía en el uso de sustancias químicas para potenciar el éxito de la terapia conductual.

Por el término “neo hobbesianismo” nos referimos a las adaptaciones modernas de la filosofía del siglo XVII del filósofo Ingles Thomas Hobbes (1588-1679), que enfatizan una visión pesimista de la naturaleza humana como inherentemente egoísta, competitiva, y dependiente de una autoridad (o sistema) suficientemente poderosa como para evitar conflictos caóticos y descontrolados. 

Tal filosofía actualiza estas ideas aplicándolas a problemas contemporáneos como la ciber vigilancia, la geopolítica, las luchas de poder globalizadas, y la teoría de la libre elección racional. En esencia, el pensamiento neo hobbesiano argumenta que la necesidad fundamental de una autoridad coercitiva para mantener el orden sigue siendo relevante, o incluso más apremiante, en el mundo moderno.

Por “coercitivo” nos referimos a una acción que sirve para forzar la voluntad o la conducta de alguien, siendo esta de carácter represiva y/o inhibitoria. Los críticos a menudo han descrito a los conductistas como mecanicistas. Pues bien, Herbert Leon Newbold va más allá de ese término e incluso llego a definir al hombre como una autentica máquina. 

En su libro "La programación psiquiátrica de las personas," dirigido a psiquiatras, psicólogos, y aspirantes a psiquiatras, emite las siguientes opiniones personales sobre la naturaleza humana: "El hombre es, a efectos psicológicos, una computadora orgánica. Dicha computadora puede dejar de funcionar correctamente si el hardware (sistema nervioso central) presenta daños físicos o químicos, o si el software (programación biológica o social) presenta anomalías. Por lo tanto, si presenta daños o anomalías, la computadora debe ser, en la medida de lo posible, normalizada con sustancias psicoactivas para que funcione de forma más correcta y eficaz".

Sin embargo, cabe señalar que Newbold no era el único que albergaba opiniones tan radicales. De hecho, uno de los ponentes de la convención de la Sociedad Americana de Psicología del año 1976 también apuntó directamente al concepto del "hombre máquina." Y lo hizo afirmando que el actual crecimiento y expansión de la modificación del comportamiento humano nos ha obligado a tomar tal concepto muy en serio. 

El mismo ponente también afirmó que el enfoque principal consistía en modificar convenientemente el ser humano en el sentido y la dirección más conveniente y deseada, manipulando inteligentemente las poderosas y pre programadas palancas biológicas y sociales.

Palabras Finales

Pues bien, y francamente hablando: ¿exactamente dónde nos encontramos como seres humanos en este preciso momento? Si reflexionamos detenidamente sobre las suposiciones subyacentes a la mayoría de las imágenes científicas del ser humano citadas anteriormente, no cabe duda que tiende a surgir un denominador común o hilo conductor. 

Ese mismo hilo conductor surge al considerar las suposiciones de activistas pioneros en diversos, y no todos bien intencionados, campos de investigación psicológica actuales.

Lo que emerge rápidamente y aflora a la superficie es la suposición generalizada de que los seres humanos somos criaturas que poseen una neuro plasticidad casi ilimitada. La neuro plasticidad, o plasticidad cerebral, es la capacidad que el cerebro posee durante toda su vida para reorganizarse formando nuevas conexiones neuronales, fortaleciendo las vías existentes, y eliminando las que no se utilizan en respuesta a la experiencia, el aprendizaje o una lesión. 

De hecho, la neuro plasticidad permite al cerebro adaptarse estructural y funcionalmente, modificando su arquitectura física para adaptarse a patrones de nueva información, así como a comportamientos o cambios ambientales.

Por otro lado, la neuro plasticidad también puede inducirse psicológicamente. El término "neuro plasticidad inducida psicológicamente" se refiere a la capacidad del cerebro para reorganizar, fortalecer, o debilitar sus conexiones neuronales en respuesta a experiencias internas, pensamientos, emociones, y cambios de comportamiento deliberados. 

Representa el proceso mediante el cual las actividades basadas en la mente, como la psicoterapia, la meditación, el aprendizaje de nuevas habilidades, o la regulación emocional consciente, remodelan físicamente las vías neuronales y la estructura del cerebro.

En vista de estas nuevas y poderosas técnicas de modulación cerebro-mente, las personas son vistas como una materia prima que necesita ser perfeccionada, modificada o, al menos, mejorada, ya sea por su propio bien o para adaptarse a los deseos, anhelos, o patrones de pensamiento y comportamiento de los demás. 

De hecho, está comprobado que las personas dociles y fácilmente maleables tienen más probabilidades de ser fácilmente manipulables y controlables, y eso es precisamente lo deseado por muchas empresas, grupos de diversa indole, y estados.

Mientras que los antiguos creyentes en la perfectibilidad de las personas pensaban principalmente en términos éticos y morales, los nuevos manipuladores cerebrales y mentales buscan cambiar a las personas de manera cognitiva, emocional, conductual, e incluso físicamente. 

A menudo, sus esfuerzos cuentan con el apoyo incondicional del estado correspondiente. Su principal objetivo es uno solo: ejercer influencia y control sobre la población y mantener el poder.

El neurofisiólogo y neurocientífico español José Delgado (1915-2011), a quien el autor conoció personalmente y en profundidad, en su momento sugirió que la pregunta principal no consistía en: "¿Qué es el hombre?", sino, más bien, "¿Qué tipo de hombre hay que diseñar y construir en el futuro?"

El objetivo del investigador, en todos los casos, es modificar o controlar a las personas moldeando y remodelando cuidadosa y conscientemente su forma de pensar, sentir, comportarse, y desarrollarse. Bajo la supervisión de expertos y con suficiente apoyo estatal, algunos científicos creen, erróneamente, que ciertas personas se beneficiarán de este proceso al volverse más eficientes y predecibles.

En esencia, nada puede estar más lejos de la realidad, y las razones son las siguientes.

De todos los juicios que emitimos en la vida, ninguno es tan importante como el que nos hacemos a nosotros mismos, pues este juicio toca la esencia misma de nuestra identidad y existencia personal. Es muy probable que, como consecuencia grave y altamente indeseable de este proceso ominoso e inmoral de control y manipulación, la mayoría de las personas también pierdan parte de su intrínseca humanidad subjetiva, así como su interés, proximidad, y conexión con otros seres humanos ... y consigo mismos.

Peor aún, incluso corren el riesgo de repudiar su propio yo, perder su identidad existencial básica, y convertirse en una fría e intrincada red de polaridades digitales, múltiples algoritmos funcionales y no funcionales, tener que soportar un grado insoportable de soledad existencial, y admitir y permitir que la tecnología con sus incontables azafatas electrónicas supere ampliamente su humanidad. 

Es muy posible que todo ello conduzca a una forma de soledad extensa y profundamente arraigada que fácilmente podría conducir estados de ideación autolítica.

El término "yo repudiado," – en Ingles “The Disowned Self” acuñado por el difunto psicólogo Nathaniel Branden (1930-2014), se refiere a ciertos aspectos negativos de la personalidad, así como a las emociones o los deseos que un individuo ha reprimido o negado por considerarlos inaceptables, vergonzosos, inseguros, y enviándolos a los confines de su mente inconsciente. 

Es ahí donde si bien se encuentran enterrados, permanecen vivos y activos. Estos rasgos ocultos, a menudo considerados partes del "Yo en la sombra," se relegan convenientemente al inconsciente.

El Yo repudiado, en tal caso, representa una parte o partes de uno mismo que han sido rechazadas o bien se les ha enseñado a ser rechazadas, como pueden ser la vulnerabilidad, la ira, el poder, o la creatividad … entre otros. Tales patrones suelen formarse en la infancia para adaptarse a las expectativas familiares o culturales. 

Repudiar partes o bien la totalidad de uno mismo conduce a la auto alienación, donde la persona se siente desconectada de sus verdaderos sentimientos y vida a través de una "máscara" o personaje eminentemente falso e inoperante en el mundo real. Todo ello causa ansiedad, depresión, obsesiones, y una constante sensación de "no estar bien."

El concepto de autoestima, autorrespeto, y autointereses repudiados aborda el problema de la auto alienación de forma directa. Representa una condición en la cual la persona en cuestión se encuentra fuera del alcance y del contacto con sus propias necesidades, sentimientos, emociones, frustraciones, anhelos, e identidad. 

Debido a esto, es en gran medida ajeno a su verdadero Yo y su vida es el reflejo de un Yo irreal, de un rol que ha adoptado artificialmente, pero no genuinamente. En esencia, la persona se desconecta de su experiencia interior como ser humano.

Es precisamente en este punto de alienación y/o desconexión entre uno y uno mismo donde el individuo se fragmenta y es, con gran diferencia, más propenso a la utilización y manipulación por medios psicológicos externos.

 

Añadir un comentario:

Nombre:

E-Mail: (no será público)

Comentario:

Enviar >>