Una Musica Especial

Guillermo A. Laich
06/01/2018 13:51

 

"La buena música debe ser capaz de crear fuego en el corazón de un hombre y lagrimas en los ojos de una mujer … el karate también."

 

Ultima foto de Taiji Kase Sensei en una examinacion oficial de la WKSA. Tribunal de Grados (izquierda a derecha): Jose Baeza Lopez (8º Dan), Francisco Sanchez Buendia (5º Dan), Taiji Kase (10º Dan), Dirk Heene (8º Dan), y Guillermo Laich (7º Dan). Alicante, España, Marzo 2003.

 

Un “cínico” es una persona a quien las cosas del mundo le son indiferentes. Se trata de la típica conducta del idealista profundamente desilusionado que, si bien conoce el valor de todo, no otorga valor a nada. De ahí que, comparando el ser humano a una majestuosa ave en vuelo, un cierto cínico dijo una vez por ahí: “el ser humano comienza en ningún sitio y llega a ningún sitio – pero que no obstante su vuelo es extraordinario.” 

Por otro lado, el termino “especulación” proviene del latín “speculum” que significa espejo y significa reflexión, examen teórico, o conocimiento teórico puro. Para la filosofía especulativa, la fuente fundamental del conocimiento es la teoría, o sea “la fuerza inmediata y pura de la inteligencia,” sin ingerencia alguna de las emociones o sentidos. Se trata de una actividad intelectual sin otro fin que el conocimiento puro o incluso (acepción a veces peyorativa) sin relación con la realidad. 
 
Por lo tanto, especulación es correlativo de acción y sinónimo de teoría. El que a ella se entrega es calificado de especulativo. No obstante la investigación científica en realidad oscila entre dos polos, que no cabe concebir separados: la especulación y la experimentación.
 
Ahora bien, sabemos que una parte importante de la grandeza del ascenso del hombre hacia la cumbre de la pirámide biológica y cultural se encuentra en la forma y el contenido de sus especulaciones y teorías. Cuando tales especulaciones se encuentran colmadas de cinismo todas ellas se tiñen de un negro despreciativo y burlón; cuando son extraordinarias crean una amplia gama de datos, conceptos, y hechos que nos guían hacia una idea mas clara y real sobre donde estamos, que hacemos aquí, como funcionamos, de donde venimos, y hacia donde vamos. 
 
Quizás nadie jamás logre escribir un tratado histórico completo y concluyente sobre todas las diversas teorías que, a lo largo de los años, han sido concebidas por pensadores independientes. Desde luego el vuelo creativo de tales mentes ha sido, y es, sumamente majestuoso.
 
Tal labor nos llevaría a cubrir un dilatado periodo histórico que, a su vez, nos conduciría hacia múltiples y muy variados territorios de investigación. También nos adentraría en el seno de auténticas junglas intelectuales, que en el la actualidad no tienen sentido alguno. No obstante, y a pesar de los fracasos y aciertos, la mente humana parece haber desarrollado una gran e incesante capacidad para concebir y estructurar teorías. 
 
Una teoría, en esencia, representa un retrato intelectual de una vasta y profunda idea que se puede ver, definir, y enmarcar. Su capacidad para sintetizar y explicar un grupo de hechos, que encontrándose independiente unos de los otros son incompletos, nos conduce fuera de las bahía y hacia un vasto y profundo océano lleno de una cautivante y hechizante verdad.
 
Todos hemos nacido en este planeta y formamos parte de en un universo muy complejo. A lo largo de la historia solo algunas privilegiadas mentes han sido capaces de aproximarse remotamente a comprender su significado. No obstante el ser humano, en reiteradas ocasiones, lo ha intentado hacer a través de sus teorías.
 
Toda la ciencia, decía Rene Descartes, descansa sobre el ser humano, sobre la única certeza que nos dice: “pienso, luego existo.” Con estas palabras Descartes presento un profundo entendimiento sobre la esencia del pensamiento. Para Francis Bacon la raíz de la ciencia era un hecho natural. La insistencia de Descartes fue un paso mas allá y vio que antes de que un hecho natural fuese viable para el científico, este primero deberá observarlo. El acto de observar era sin duda el hecho de mayor importancia. 
 
Por esta razón una cosa es conocer el texto de una teoría y otra muy distinta conocer a una teoría en su contexto histórico – especialmente en términos de las intimas características personales y profesionales del teórico cuya genialidad le dio vida. Queda claro que no podemos prescindir de la influencia del hombre sobre su pensamiento y suele existir una relación reciproca entre una teoría y el hombre en cuya mente se creo. En realidad, y visto desde ese ángulo, el hombre es solo una mitad de si mismo, la otra mitad es su expresión.
 
Un “iconoclasta” es una persona que rechaza la reconocida autoridad de profesores, maestros, normas, y modelos. De ahí que todo individuo teórico es también un iconoclasta. Y es un iconoclasta porque es un emancipador que busca la verdad por si mismo, y muy pocos hombres quieren saber la verdad. La gran mayoría prefieren su esclavitud o cautiverio a la dependencia intelectual. No obstante la historia de la libertad del pensamiento humano esta repleta de naufragios de teorías que, en su momento, eran amadas por los corazones de los que creían en ellas.
 
Por ejemplo, el sistema astronómico de Ptolomeo (305 a. C. - 285 a. C.) era una teoría que funciono según lo que en esos tiempo se podía observar y comprender. Luego, con el tiempo, la teoría de Nicolás Copérnico (1473 - 1543) se derrumbo sin que nadie la pudiese salvar. En su lugar la humanidad necesitaba construir una nueva teoría mas en acorde con los hechos reales. 
 
A lo largo de la historia han existido grandes mentes teóricas que han sabido unificar hechos y explicarlos conceptualmente mediante teorías: 1.- Copérnico (teoría del sistema solar); 2.- Hutton (teoría de la estructura de la tierra); 3.- Dalton (teoría de la estructura de la materia); 4.- Lavoisier (teoría del fuego); 5.- Rumford (teoría del calor); 6.- Huygens (teoría de la luz); 7.- Malthus (teoría de las poblaciones); 8.- Schwann (teoría de la célula); 9.- Darwin (teoría de la evolución); 10.- Marx (teoría de la interpretación histórica de la economía); 11.- Pasteur (teoría de la enfermedad); 12.- Freud (teoría de la mente); 13.- Chamberlain (teoría del origen de la tierra); 14.- Boas (teoría del hombre); y 15.- Einstein (teoría de la relatividad), entre otros. Metafóricamente hablando, todos ellos han sido brillantes músicos y compositores de grandes sinfonías intelectuales basadas en hechos reales. Todos ellos sabían producir acontecimientos en el tiempo.
 
Por “música” se entiende el arte de combinar los sonidos en una secuencia temporal atendiendo a las leyes de la armonía, la melodía y el ritmo, o de producirlos con instrumentos musicales. Corresponde a un conjunto de sonidos sucesivos combinados según este arte, que por lo general producen un efecto estético o expresivo y resultan agradables al oído.
 
Pues bien, “la mas grandiosa y bella de todas las músicas es aquella que producen los acontecimientos,” decía un antiguo proverbio gaélico (un idioma celta de Escocia e Irlanda). A veces se preguntaba a los héroes cual era la música natural de su mayor agrado: el fluir de un arroyo?, el canto de un águila?, el berrear de un ciervo?, el aullido de un sabueso?, el silencio de un desierto?, el sonido de un trueno? 
 
Si bien la lista es demasiado larga para repetir, todos ellos invariablemente respondían con las mismas palabras: “La música que mas nos agrada es aquella que producen los acontecimientos que suceden,” – o sea, que las cosas no solo se piensen y proyecten, sino que también se hagan realidad.
 
Se precisan muchos rayos de luz para crear un resplandor único. También se precisan gran numero de mentes pensantes y mágicamente creativas para ayudarnos a ver el todo como un “todo” único e indiviso. Y lo que es mucho mas importante aun, se precisan lideres para implementar tales posibilidades y lograr que, en realidad, se hagan.
 
Ese tipo de acontecimientos representa el fiel reflejo de la teoría conceptual que, desde el año 1978, define y guía el régimen de funcionamiento interno de la Asociación Española de Karate Amateur o AEKA. Tal asociación se fundamenta en la fiel conservación y promoción de los mas puros valores históricos relacionados con la practica del karate tradicional en toda su profundidad y extensión. Todo ello para que la practica del karate se realice dentro del marco teórico y filosofía de vida cuyo objetivo no es otro que la formación de hombres y mujeres de bien.
 
Por todo ello, podemos afirmar que el circulo del karate tradicional que se enseña y practica en la AEKA posee un centro bien definido, pero ninguna circunferencia discernible. Esto es debido a que tanto nosotros, los instructores, como nuestros alumnos, estamos en un constante proceso de crecimiento y evolución tanto técnico como filosófico y espiritual. 
 
En semejanza al arte inherente a la buena música, el arte marcial inherente al karate tradicional también posee esa tan especial mezcla de fuerza y sutileza artística capaz de crear fuego en el corazón de un hombre y lagrimas en los ojos de una mujer. 
 
 
 

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